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T1-09 · TEMPORADA 1 · CAPÍTULO 9

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CAPÍTULO 9

Lo que no se dice en voz alta

Cinco días después. Segunda inmersión de trabajo.

Eco en el Nivel 7
Eco. Nivel 7. Mantenimiento N-07. En casa. En su color.
// INMERSIÓN — EQUIPO DOCE
SECTOR: K-3 ESTE — ZONA DE EXTRACCIÓN AMPLIADA
PROFUNDIDAD: 9.120 m
PRESIÓN: 91.8 MPa
O2: 96%
EFECTIVOS EN SECTOR: 4/12

Segunda inmersión. Zale y Eco junto a 014 y un cuarto Diver. En la roca del fondo, un ejemplar de Néritus abyssorum cruzó el encuadre — bioluminiscencia azul tenue, indiferente a los Divers. Nadie la miró. Era parte del paisaje.

Eco, destornillando un acople, silbó contra la estructura.

—1.1 segundos. Más corto que el del anclaje de la vez anterior. O esta estructura es más densa o algo ha cambiado en la roca de detrás. —Sin darle más importancia—. ¿Sabes qué llevo pensando? Que este sitio, si no fuera tan mortal, sería bonito.

Zale no respondió. Estaba mirando algo en la base de la estructura — una erosión inusual, un patrón circular, desde dentro hacia fuera. Algo había estado golpeando desde el interior del sistema de presión.

—Esta roca no debería estar así de desgastada. El patrón es circular. Algo la golpea desde dentro del sistema de presión, no desde fuera.

014 se giró.

—Eso no está en la orden de trabajo. Cíñete a la extracción.

Zale volvió al trabajo. Pero antes tocó el lateral del casco dos veces — el gesto de consultar el cuaderno sincronizado. Buscó una entrada de hacía semanas: la cavidad tras el panel 7-B exterior. Debajo, otra: la cámara hueca del corredor N-07. Debajo, la última: la pared de su propia litera, creciendo dos centímetros cada tres días.

Tres cavidades. Tres lugares distintos. Ninguna en ningún plano oficial.

Zale no sabía qué significaba. Pero sabía que tres coincidencias dejaban de ser coincidencias. Añadió una línea nueva:

Tres cavidades no listadas. Exterior 7-B, corredor N-07, pared de litera propia. Ningún patrón claro todavía. Seguir contando.

Cerró esa página. Buscó otra — la erosión del nodo 4, de semanas atrás. Comparó. La erosión de aquel nodo y esta erosión circular de ahora estaban en la misma zona del sector.

Eco, sin levantar la voz:

—El rendimiento ha subido seis puntos en doce minutos. La vez anterior tardó veintiocho. O hay más mineral aquí o el sistema de succión está compensando algo que no vemos.

Entre las lecturas rutinarias, un dato parpadeó en el HUD de Zale. Se mantuvo dos segundos antes de desaparecer.

ANOMALÍA TÉRMICA — +0.3°C — ORIGEN: SIN CLASIFICAR

Segunda vez que la veo. Misma firma, sin origen. Pero esta ha durado más en pantalla que la primera.

Minutos después, un fragmento de roca se desprendió del techo de la cavidad. Zale se detuvo — el sonido cayendo a la mitad, la presión en las palmas, la misma tensión reconocida. Vio la línea de caída antes de que el fragmento se moviera.

—¡014, a tu izquierda!

014 se apartó a tiempo. El fragmento golpeó donde estaba un segundo antes.

Silencio. 014 miró a Zale.

—Lo del cable en la primera inmersión. Ahora esto. Las dos veces has visto algo antes de que pasara.

—No lo he visto antes. Solo he... mirado en la dirección correcta.

014 no insistió. Pero su mirada no cambió.

En el ascenso, Eco, canal privado:

—Como sigas así de listo van a empezar a hacerte preguntas que no vas a querer contestar.

—No sé qué contestaría si me las hicieran.

· · ·

Nivel 7. Zale caminó por el corredor N-07. Pasó junto al puesto de Sor. Él estaba ahí, tarareando la misma melodía del capítulo 6. Zale la reconoció al pasar. No se detuvo, pero caminó un poco más despacio por ese tramo.

Sor, sin levantar la vista del registro:

—¿Sabes cuántas ciudades quedan?

—Cinco. Está en el registro general.

—Cinco que Corp reconoce.

Sor dejó de escribir un segundo.

—Lo que pasa fuera de Vantis no siempre llega a los registros generales.

No dijo nada más. Volvió a escribir.

Más adelante, junto a la fuente de agua presurizada, notó algo: la junta de la fuente goteaba. No por la boquilla. Por la base. Una microfisura en el sellante. La capa fina de agua en el suelo que todo el mundo pisaba sin preguntarse de dónde salía tanta. Zale se agachó. Herramienta de purga. Quince segundos. Se levantó. Nadie vio nada.

Camino de vuelta, una figura — veinte metros por delante, caminando en la misma dirección, más despacio. Capucha oscura, sin logo de facción visible. Zale pasó junto a ella sin mirarla.

La figura se detuvo. Una voz a su espalda:

—¿Eres técnico?

—Lo era.

La figura asintió y siguió caminando en la dirección contraria, sin decir nada más.

Algo en la forma de la pregunta se quedó en algún sitio. No "¿eres Diver?". "¿Eres técnico?".

En su litera, Zale silbó dos notas bajas. El patrón de Eco. Las dos notas rebotaron contra la pared del barracón y volvieron. Zale escuchó el eco un segundo. Sonrió — brevísimo.

El barracón del Equipo Doce en calma. Zale y Eco en literas contiguas, los dos despiertos, los dos en silencio.

· · ·

Zale rompió el silencio, algo que casi nunca hacía él primero.

—La ración que guardas. La figura que tallaste. ¿Para quién es?

Eco no abrió los ojos.

—Alguien me está esperando. En el Nivel 7.

No dijo más. Zale tampoco preguntó más. Había cosas que se entendían mejor sin llenarlas de palabras.

—Se llama Mira.

Zale no dijo nada. Esperó, que era su forma de preguntar.

—No es mi hermana. No de sangre. Pero es lo más parecido que tengo. —Eco giró la muñeca sin abrir los ojos; la banda de nacimiento captó la poca luz del barracón—. Su madre tardó tres ciclos en conseguir la autorización. Mira nació casi fuera de cuota. Si el registro hubiera tardado un poco más, no habría recibido banda.

—Yo llevo la mía porque a mí me tocó. Ella casi se queda sin la suya.

Zale se miró la muñeca. Desnuda. Nunca se había puesto la banda.

—Tú no la llevas.

—No.

—¿Te la quitaste?

—Nunca me la puse. —Tardó en seguir—. Hay quien tiene tres hijos autorizados y quien lo pide toda la vida y no se lo dan. La mía dice que a mí me tocó. No quiero llevar encima lo que decidió eso.

Eco no discutió. Para él la banda decía otra cosa — que Mira estaba viva, que a los dos les había tocado. Pero eso se lo guardó.

—Cuando salga, le llevo la figura. —Ya casi dormido—. Se la prometí.

Eco tallando a mano una figura de resina ámbar en el barracón
Eco. 071-N7. La figura para Mira.

Cerró los ojos del todo. En algún punto del Nivel 7, a varios corredores de distancia, la melodía de Sor seguía sonando sin letra, sin dueño.